Y guardé en la cajita lacada todos los secretos y, como no sabía donde guardarlos sin olvidarlos, los metí en mi ombligo.
Ahora cada vez que bailo me acompañan cascabeles desde las entrañas.
Yo decido los momentos de silencio.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
2 comentarios:
Pero ¡qué bonito!
shhhhh :D
Publicar un comentario